El departamento de la Guajira, que con anticipación a los efectos más directos de cambio climático, tiene problemas de desertificación, sequías, inundaciones, incendios forestales y acceso limitado de agua potable para la población; es una de las zonas, donde la realidad de las predicciones climáticas, podría tener serias consecuencias en las comunidades que allí habitan. Evitando la permanencia de algunos de los asentamientos humanos actuales, afectando notablemente la producción agrícola y de especies animales y por ende la seguridad alimentaría, disminuyendo la disponibilidad de agua y aumentando factores para enfermedades endémicas.
En el marco de esta situación, la Cruz Roja Colombiana en coordinación con la Cruz Roja Holandesa, decidieron realizar un proyecto piloto de cambio climático, que abordará los riesgos actuales de algunas de las comunidades más vulnerables de la Guajira, y promoviera la sensibilización y adaptación antes los escenarios previsibles para la región; y de paso incentivar la coordinación entre los distintos organismos responsables de atender la preparación de las comunidades ante el cambio climático.
El proyecto planteó como propósito general “contribuir a una mejor comprensión y actuación antes los riesgos relacionados con el cambio climático… para la reducción de la vulnerabilidad” y como objetivo especifico “aumentar la capacidad de resiliencia de 5 comunidades de los municipios de Riohacha, Fonseca, Maicao y Villanueva, del departamento de la Guajira”.
El proyecto previó beneficiar a 4.500 personas de las comunidades de Villa de Campo Alegre y Pelechua (Riohacha); comunidad de Majupay (Maicao); comunidad 12 de octubre (Fonseca); y comunidades de Pompilio Daza y Villa del Río (Villanueva). Los beneficiarios alcanzados durante la implementación del proyecto alcanzaron 16.627 personas (9.492 mujeres y 6.544 hombres).
Un gran porcentaje de las comunidades beneficiarias del proyecto (alrededor del 60% de personas de cada comunidad), mejoraron su capacidad de responder y recuperarse ante una emergencia; y de hacer frente al cambio climático. Principalmente mediante la observancia y medición de los siguiente:
- Conocen, entienden y saben aplicar conceptos básicos como reducción del riesgo, emergencia, desastre, vulnerabilidad, amenaza, cambio climático, contaminación, participación comunitaria.
- Poseen información básica sobre cambio climático, causas de esta problemática, los efectos sobre sus comunidades y las medidas de adaptación y mitigación que se debieran asumir en sus territorios.
- Cuentan con un análisis de su vulnerabilidad y capacidad, un mapa de riesgos comunitarios y un plan de emergencias, que ayuda a que respondan más eficientemente cuando se les presenten emergencias.
- Se desarrolló un microproyecto en cada una de las comunidades (2 microproyectos de SAT, 3 de manejo de basuras y saneamiento básico; y 1 de mejora del acueducto comunitario).
- Poseen un mejor diálogo con organismos locales y las autoridades gubernamentales.